◊ Presentación
 ◊ Programa
 ◊ Posters
 ◊ Programa pdf
 ◊ Interés Sanitario

 

AEPCC
 

 

 
 

 
Biología Molecular en el Cribado.
 
  Manuel Antonio Rodríguez Iglesias
  Profesor Titular de Microbiología, Jefe de Sección de Microbiología
Hospital Universitario de Puerto Real (Cádiz)
 
 
 
Resumen:
 

Las técnicas moleculares para la detección del Papilomavirus humano (VPH) constituyen una determinación esencial para valorar el pronóstico y evolución de las lesiones displásicas del cuello uterino. Sin embargo, esta afirmación, poco discutible en la actualidad, ha tenido que superar diversas pruebas, desde la demostración de la participación del VPH como causa necesaria aunque no suficiente para el desarrollo del carcinoma de cérvix hasta, y aun es un tema controvertido, convencer a la comunidad científica de la utilidad de detectar el virus en el cribado para la prevención del cáncer, en comparación con otras técnicas clásicas y sólidamente establecidas.

La detección del ADN del VPH en lesiones de ASCUS es más efectiva (mayor sensibilidad y similar especificidad) que la citología. También está demostrado que en el seguimiento a una colposcopia negativa la realización de un test de HPV tiene más sensibilidad que la citología (92,2% vs 80,0%) en la detección de CIN2+ y deriva, además, menos casos a colposcopia (55% vs 63%). En el seguimiento del tratamiento excisional, la detección de VPH es la determinación de elección gracias a su elevada sensibilidad y el excelente valor predictivo negativo. Pero el reto más importante de esta técnica es su utilización en el cribado primario. Su excelente valor predictivo negativo permitiría diferir el control preventivo en, al menos, cinco años. En cohortes de mujeres por encima de 30 años el test de VPH tiene una sensibilidad muy superior a la citología para la detección de CIN2+ (97,4% vs 56,4%). Realizar en primer lugar el test de HPV y una citología “refleja” en los VPH+ puede ser la mejor opción para detectar CIN3+, siendo recomendable un test de tipado del virus a los 12 meses en los casos con citología negativa. La detección de un tipo de VPH 16 o 18 exigiría un control más estricto y continuado de la paciente. La baja especificidad clínica, especialmente en mujeres jóvenes, puede mejorarse con la utilización de otros marcadores de evolución, como son la expresión del ARNm de los genes E6/7 de VPH y la expresión de la proteína celular p16INK4a.

El conjunto de pruebas moleculares disponibles en la actualidad y empleadas de forma adecuada, contribuyen a no solo a la prevención de las consecuencias de la infección por VPH, sino a conocer el pronóstico de la lesión y establecer las medidas terapéuticas más adecuadas.