A pesar de la alta incidencia de cáncer de cérvix, el diagnóstico de melanoma de cérvix es raro, con menos de 50 casos publicados.
Su origen son las células melanocíticas que se hallan en el epitelio cervical normal. La causa de transformación de estas células es desconocida.
El diagnóstico se confirma mediante inmunohistoquímica y tras descartar la existencia de un melanoma primario a otro nivel. Debido a su escasa frecuencia, no existe consenso sobre el tratamiento óptimo para el melanoma de cérvix, pero se recomienda la cirugía como primera opción (histerectomía radical, linfadenectomía pélvica y vaginectomía parcial).
El tratamiento radioterápico parece útil de forma paliativa en casos avanzados o de forma adyuvante tras la cirugía. El valor potencial de la quimioterapia (como en cáncer escamoso y adenocarcinoma) e interferón (como en melanoma cutáneo de alto riesgo) debe ser comprobado.
El pronóstico es desfavorable respecto a otros tipos histológicos de cáncer de cérvix, y su evolución impredecible. |