PÚBLICO
| Vacunas VPH y prevención del cáncer de cuello de útero |
|
Hasta hace poco, la prevención del cáncer de cuello de útero se ha basado en la detección de lesiones precancerosas mediante la citología (test de Papanicolaou). En los países en vías de desarrollo, en los que prácticamente no se realizan citologías, 1 de cada 60-70 mujeres desarrolla cáncer de cuello uterino a lo largo de la vida. Pero incluso en los países desarrollados, en los que la mayoría de mujeres realizan visitas preventivas, la citología ha disminuido, pero no ha eliminado totalmente el problema. De hecho, en Europa cada año se diagnostican 60.000 nuevos cánceres de cuello de útero y 1 de cada 107 mujeres desarrolla la enfermedad a lo largo de la vida. En España se diagnostican cada año unos 2100 casos nuevos de cáncer de cuello de útero causando la muerte a 712 mujeres lo que representa el segundo cáncer más frecuente en mujeres de 18 a 45 años. Uno de los descubrimientos más importantes en los últimos años ha sido la demostración inequívoca de que un grupo de virus denominados "virus del papiloma humano" o VPH constituyen la causa necesaria para el desarrollo de dicho cáncer. De los más de 35 tipos de VPH capaces de infectar el área genital (vulva, vagina y cuello de útero) un grupo considerado de "bajo riesgo" causa las verrugas genitales y otro de "alto riesgo" es responsable de las lesiones precancerosas y del cáncer de cuello uterino. La mayoría de mujeres y hombres contactan con diferentes tipos de VPH durante su vida sexual, sin tener ningún síntoma y con desaparición espontánea de dicha infección, sin ninguna consecuencia. Sólo en un pequeño porcentaje de mujeres en las que el virus persiste puede desarrollarse una lesión precursora, que si no se detecta y trata adecuadamente, puede transformarse en un cáncer de cuello de útero. Constatar que el cáncer de cuello de útero es la consecuencia última de una infección vírica no resuelta, transmitida por vía sexual, ha significado una verdadera revolución en la prevención de dicha enfermedad ya que ha permitido el desarrollo de vacunas. Las vacunas frente al VPH son, sin ninguna duda, el mejor método de prevención primaria del cáncer de cuello de útero actualmente disponible. Desde el punto de vista de salud pública, la mayoría de países han considerado prioritario vacunar a niñas y adolescentes incorporando dicha vacuna en los programas de inmunización sistemática. Sin embargo, el beneficio potencial de la vacuna también abarca a adolescentes y mujeres de mayor edad ya que se ha demostrado su eficacia hasta los 45-55 años. En nuestro país, tras una buena respuesta en la participación al inicio de la campaña se ha asistido en los últimos meses a un marcado descenso del número de niñas y mujeres vacunadas. La polémica injustificada sobre la seguridad de la vacuna y la confusión mediática sobre posibles efectos secundarios, que definitivamente no han demostrado ninguna relación causal con la vacuna, han contribuido en gran manera a sembrar la desconfianza y desconcierto entre la población. Poder prevenir el segundo cáncer más frecuente entre las mujeres de todo el mundo y un elevado número de lesiones precancerosas mediante una vacuna supone un hito histórico sin precedentes. La OMS y las máximas autoridades sanitarias y científicas nacionales e internacionales han reafirmado repetidamente la seguridad y elevada eficacia de las vacunas VPH haciendo una llamada unánime a favor de la vacunación para conseguir la mayor cobertura entre la población. Paradójicamente, la realidad presente nos muestra un escenario de reticencia a la vacunación fundamentado esencialmente en la desinformación y perdida de confianza. Los profesionales expertos y las autoridades sanitarias tenemos la responsabilidad de educar e informar con el máximo rigor sobre las evidencias disponibles. Sólo así se podrá restituir la confianza perdida que posibilite una elevada cobertura vacunal, necesaria para la erradicación futura del cáncer de cuello de útero. |

Dr. Aureli Torné




